En su etiqueta vemos a una pareja compartiendo una copa, supongo que uno es de Escocia y el otro de Dinamarca, lo que no sabemos cual es cual, eso ya va a interpretación del consumidor.
De color cobre brillante, se presenta muy limpia y transparente en el vaso. Su espuma es de color blanco roto, de textura cremosa, aros diminutos y buen retención.
El olor es totalmente fresco, destacando matices tropicales, naranja, pomelo, limón y melocotón haciendo de ella una cerveza muy aromática.
En boca entra ligera con sabores cítricos en un principio y notándose más la vena tropical al final del trago, siempre rodeado de buena carga de lúpulo y un amargor agradable que nos acompaña todo el tiempo. Destacan los cítricos, pomelo, melocotón en una cerveza muy rica y apetecible.
Hay cantidad de lúpulo pero en su conjunto da una sensación de redondez que no se si es buscado o si realmente hay un trabajo detrás aparte de la simple mezcla de dos cervezas pero la verdad es que el resultado es excelente.
El alcohol está bien integrado, los 9,5% no se notan en demasía y da la sensación de que se podrían beber litros de ella. Totalmente recomendable si se tiene oportunidad.
Curiosidad: Ha sido elaborada en las instalacion es de BREWDOG ya que MIKKELLER es una gipsy brewery y carece de instalaciones propias.
La etiqueta ha sido diseñada por Keith Shore, quien diseña las etiquetas de MIKKELLER, pero esta tiene la peculiaridad de ser la primera que hizo para ellos. Parece representar una historia de amor que bien podría ser la de las dos cerveceras que nos ocupan. Esta es la etiqueta que ha venido teniendo hasta ahora:
Y esta es el nuevo diseño:















