En general toda su imagen es muy cuidada y un tanto transgresora, lo que en ese aspecto podría recordar a Brewdog. Es una marca que se caracteriza por sus llamativas etiquetas diseñadas por Ralph Steadman. Como muestra, un video que presenta esta SNAKE DOG IPA que nos ocupa:
Al acercarse al vaso viene una sensación cítrica, a mandarina, junto con la hierba del lúpulo que es latente. De fondo se perciben notas dulces a caramelo.
Su color está entre el naranja y el marrón claro, con una espuma color marfil de burbujas pequñas y con muy buena retentiva, de hecho perdura todo el tiempo con una presencia importante.
En trago es ligera. Se percibe naranja y uva pero dura poco, con una malta que quiere aparecer pero el lúpulo la supera enseguida. Su final es amargo y seco, con un regusto dulce que no consigue contrarestar el amargor que deja en la garganta junto con una sensación cálida que dan sus 7,1% de alcohol.
Es un amargor intenso, herbal y con notas cítricas, a pomelo y a uva.
Es una cerveza que promete más en aroma que en sabor. La mejoraría el tener más cuerpo y dar más protagonismo a las maltas ya que el lúpulo es demasiado protagonista y es casi lo único que queda de ella al probarla.
Seguro que otras elaboraciones menos lupulizadas de Flying Dog tendrán estas características y estarán más equilibradas.
Curiosidad: Siguiendo con la moda de escribir mal los ingredientes, esta SNAKE DOG IPA no se queda atrás y tiene "malta de LA cebada" y "levedura".


