Quinto FFdA convocado por Birraire y para mi el segundo, en la que es una cita
ineludible y divertida, a la vez que aliviadora para nuestros armarios que se
quitan peso de encima. Aqui podemos revisitar mi primera participación.
El fin de semana pude cumplir a pies juntillas las reglas
del evento, y era desempolvar cervezas que teníamos guardadas esperando su
momento de gloria para alguna celebración pero que pasa el tiempo y aún las
tenemos entre nosotros. Tomé una el sábado y otra el domingo.
El sábado fue el momento de descorchar por fin una cerveza
que la verdad es que me costó mucho deshacerme de ella como es la HARVIESTOUN OLA
DUBH 16, envejecida en barricas de whisky escocés de 16 años.
Estaba en un armario donde suelo guardar botellas, aparte de
en el trastero del sótano, y llevaba conmigo alrededor de un año. La puse a
enfriar ese mismo día sólo dos o tres horas antes de ser consumida, para que se
enfriara pero no demasiado y poder así notar todos los matices.
Ya al abrirla se
perciben los olores que salen disparados de la botella, que recuerdan a malta
quemada, licor, ahumado y notas de whisky y madera.
Al verterla cae negra con una espuma marrón claro. Al
probarla se nota la madera, café y ligero ahumado con un fondo licoroso y matiz
de whisky aportado por la barrica. Deja un cálido final aportado por sus 8% de
alcohol.
Me ha encantado el toque a madera y whisky aportado por su
envejecimiento en barricas.
Su textura es oliosa, "Ola Dubh" significa "aceite negro", y tiene un cuerpo robusto que
invita al trago corto. Con ella han conseguido un sabor intenso y atrayente con
una buena base y mejor tratamiento en su elaboración.
Se trata, (trataba), de una de mis más preciadas posesiones y daba pena sacarla pero era su momento aunque también agradezco eventos de este tipo para disfrutar de ella.
Una cerveza para recostarse en el sofá y degustarla
tranquilamente. Sólo faltaba chimenea y fuego…
La segunda parte llegó al día siguiente, el domingo, con
otro petroleo de la mano de BREWDOG y su serie OLD WORLD, en este caso su OLD
WORLD IMPERIAN RUSSIAN STOUT, hecha para homenajear estilos pasados y revivir
la esencia de este tipo de cervezas, elaboradas en Inglaterra pero que debían
viajar a Rusia en óptimas condiciones.
Llevaba unos meses conmigo y la guardaba para alguna ocasión
pero para eso estamos, para disfrutar de estas cosas y fue mi segunda elegida
para el evento.
Para tomarla la puse en la nevera a la vez que la
OLA DUBH el día anterior así que al estar
demasiado fría hice al revés, la saqué rato antes de consumirla para que fuera
calentándose un poco a temperatura ambiente.
De un negro negrísimo, su espuma es marrón y al olerla me
recordó a chocolate, regaliz y malta quemada.
Con una textura cremosa, en boca recuerda a caramelo quemado,
chocolate, ligero café y ahumado con un final a regaliz y amargor medio.
En ella los sabores están muy integrados quizá con la
regaliz menos atada por poner un único pero.
El alcohol se nota muy poco para tener 9,5%.
Es de las cervezas óptimas
para envejecer, su fecha de consumo preferente era 2018, así que su margen era
grande.
Con esto di por concluido el fin de semana de fondo de armario. Ambas cervezas fueron consumidas con un vaso tipo snifter, recipiente
que me gusta especialmente para las stouts y similares.






