Esta entrada está dedicada al evento
#FFdA, Fin de semana de Fondo de Armario, creado por
Joan Birraire con la temática de que saquemos del armario esas cervezas que tenemos reservadas para alguna ocasión especial pero que por un motivo u otro siguen almacenadas a la espera de ser abiertas. Es ya su 4ª edición pero para mi es todo un honor participar en él por primera vez.
Para empezar he querido abrir algo especial, la
EVIL TWIN NOMA OXALIS que caducaba en enero de 2014, una cerveza hecha para el
Noma de
Copenhague, elegido mejor restaurante del mundo de los años 2010, 2011 y 2012 y poseedor de dos estrellas
Michelín. Contiene
Oxalis, una flor que en grandes dosis puede ser tóxica. Tiene 5,5% grados.
Tras esta simple etiqueta se esconde una cerveza de color ambarino, un tanto turbia y con partículas de levadura flotando. La espuma tiene aros medianos y pequeños formando un manto de textura jabonosa.
El aroma que tiene es predominantemente floral junto a hierba y fruta. Tiene un olor característico que no consigo comparar con algo que ya haya probado por lo que lo achaco a la curiosa flor que incluye en la receta.
Ya al darle trago se nota la flor, pino fresco y fruta con un amargor más intenso de lo que esperaba con carácter herbal y floral.
El regusto es especial, un gusto curioso que asocio a la
Oxalis, que aporta un carácter intenso y seco. También noto una sensación fresca que podría ser eucalipto, aunque no me consta que exista en la receta, pero es por compararlo con algo conocido.
En conclusión, un privilegio de cerveza, ligera, suave en textura, con un amargor pronunciado que le da personalidad. Una exquisitez de trago.
También he sacado una
GALANA ALBARICOQUE, cerveza artesanal que tenía desde hace un año como mínimo y su deschape ha sido casi sobre la bocina ya que su fecha de caducidad estaba muy cercana, por eso era buena candidata para aparecer en este evento.
Luce con un color entre naranja y marrón claro, turbia ya que es una cerveza sin filtrar y con algún resto de levadura flotando.
La espuma es color marfil y no aguanta mucho en el vaso.
Al olerla noto rapidamente el aroma a albaricoque, de lo que tiene buena cantidad. Se nota muy dulce, como si fuera en almíbar.
En boca tiene una textura aceitosa y donde se nota un ligero toque a cereal, contiene avena, y hierba pero enseguida el albaricoque dulce llena la boca y se apodera del trago.
Su retrogusto no dura mucho por lo que se necesita volver a a beberla para notar otra vez el agradable sabor a albaricoque.
Es una buena cerveza de sabores que digo yo, pero de una manera natural, no como las que se hacen indstrialmente y que parecen muy artificiales. Para quien guste de cervezas con limón y demás cosas hechas para la
"gente a la que no le gusta la cerveza" es una buena opción y además de forma artesanal y natural, con un sabor puro.
Como apunte he de decir que me ha parecido más dulce que cuando la probé en su presentación en
Beers and travels hará cosa de un año.
Para acabar me he armado de originalidad y he querido tomar una
ROCHEFORT 10, clásica cerveza de abadía.
Tiene color cobrizo oscuro con reflejos rubí. Su espuma es abundante, de color beige claro y de textura muy cremosa.
El aroma que desprende es complejo, notándose caramelo y malta tostada a raudales, aparte de fruta madura y frutos secos.
Esa complejidad sigue en boca donde entra fuerte con el caramelo y los frutos secos envueltos en un amargor cargado de malta tostada, cacao, azucar moreno y una pizca de especia picante que se queda más tiempo en el paladar.
El alcohol se nota un poco, algo difícil de evitar con sus 11,3% de alcohol, con un deje licoroso y cálido dada su graduación. Cerveza de trago corto e intenso, una cuadruple belga de abadía digna de cerrar el evento.
En total tres cervezas diferentes entre sí para no hacerlo monótono.
Haciendo caso a a convocatoria, aqui muestro un estante donde guardo cervezas. Están en el banquillo esperando su ocasión de calentar la banda en la nevera y ser abiertas.
Como una de las novedades de este
4º #FFdA es la de mostrar nuestros rincones caseros y sacar a relucir el decorador que llevamos dentro, paso a presentar dos rincones de la casa a los que tengo especial cariño. Uno te lo encuentras nada más entrar a la izquierda y es una guitarra eléctrica que he usado durante muchos años, 16 ya, y que me sirvió para aprender y con la que he tocado miles de horas. Ya no toco tanto como antes pero he creído importante darle un sitio de protagonismo en la casa.
Otro rincón importante es un cuadro que está en el comedor obra del pintor valenciano
Javier López. Se trata de una reproducción del cuadro de
Hopper "Chop Suey". Representa un local de
New York en los años '20, uno de los llamados
"Chop Suey" que eran bares regentados por chinos y servían como cafetería y para comer algo rápido. Es el nombre de un plato chino, una sopa, y de él cogieron el nombre por extensión este tipo de locales. Como admirador de
Hopper y de la ciudad de
New York este cuadro encaja muy bien y tiene sitio preferente en la casa.
Todo un placer haber participado en este
#FFdA, gran evento patillero en el que espero poder participar en siguientes convocatorias.