jueves, 31 de agosto de 2017

CERVEZA DE VALÈNCIA: MAULA, MUSSA Y BUTONI.

Esta entrada me va a quedar más valenciana que nunca, ya que aúna cerveza, mitología de la zona y productos valencianos, como la naranja. Y es que una empresa local vende naranjas y limones por internet pero aprovecha parte de su cosecha para elaborar cerveza. Es por ello que llama la atención de este blog, aparte de, por qué no, apeovechar para decir que es posible comprar naranja autóctona gracias a este tipo de empresas, lo cual últimamente cada vez es más difícil dado que algunos grandes supermercados no la venden, como por ejemplo la valenciana Mercadona, que aquí no nos callamos y decimos nombres.

LA MEJOR NARANJA vende sus naranjas por internet desde 2002, y con su proyecto CERVEZA DE VALÈNCIA elabora tres variedades:

MAULA: Su nombre viene de "Quarantamaula", que es la versión valenciana del Hombre del saco, el Coco, Boogie man o como queráis llamarlo. Veis, con la cerveza también se aprende mitología.



Es una Pale Ale de 5,4% elaborada con cortezas de naranja de la variedad sanguina, que es más roja.
La sanguina se nota en olfato, también en boca, acaparando el sabor, con un deje final cítrico y a hierba. En boca predomina la naranja amarga que deja la sanguina. Pero es una naranja con sabor más cercano a frutas del bosque que la naranja convencional
Es ligera de cuerpo, lo que la hacen ideal para aperitivos.


MUSSA: Su nombre viene del Moro Mussa, un gobernador musulmán que lideró la conquista de la Península Ibérica pero luego quedó en el imaginario colectivo como otra manera de llamar al Hombre del Saco. Cuando Jaume I conquistó la Comunidad Valenciana, el espíritu del Moro Mussa se quedó para atacar a los niños como venganza.



Es una Witbier de 4,7%, elaborada con cortezas de limón. En olfato se nota el limón junto a la levadura. En boca deja las mismas sensaciones con la levadura más presente si cabe en el trago. El limón es sutil y se acrecenta en el retrogusto.




BUTONI: Es otro monstruo del imaginario valenciano que va a por quien no se porta bien o a por quien no se acaba esta cerveza.



Es una Golden Ale de 5,1%, elaborada con cortezas de naranja. Su olor es el de naranja dulce que en boca se vuelve más amargo, quizá demasiado para el estilo.



Como percepción general, son cervezas ligeras de cuerpo, ideales para tomar en aperitivo. Tienen un olfato muy agradable las tres, donde se nota el trabajo con las naranjas y limones. Dichos matices se notan en boca pero de manera más sutil.

Su presentación es muy cuidada, tanto por la forma de la botella como las chapas personalizadas.

No he probado, pero sería interesante probarlas con naranjas o sanguinas. De seguro que acrecenta la intensidad del sabor cítrico. Maridaje fruta-cerveza, nunca lo había pensado pero estas cervezas me han dado una idea.


jueves, 10 de agosto de 2017

REPTILIAN, ESTRELLA LEVANTE Y LEYENDAS DEL ROCK. REFLEXIONES

Con casi 20.000 asistentes, el Festival LEYENDAS DEL ROCK de Villena (Alicante) es uno de los acontecimientos referentes de cada verano, creciendo a base de buen hacer, poco a poco, hasta llegar a este punto en el que es una cita ineludible para mí.



En mi caso, preparo esta edición con mucha ilusión, leyendo a diario las novedades que van colgando en la página de Facebook, con horarios, bandas, productos y servicios disponibles, etc. De esta manera he podido saber que en las barras de dentro se servirá vino de una bodega de Villena, LAS VIRTUDES. También habrá hidromiel, en este caso VALHALLA. Además, sustituyendo al Jagermeister de otros años, en este se servirá un licor herbero de esta zona alicantina. Todo esto en una muy acertada decisión de servir productos de calidad y moviendo el producto local en una oportunidad de este calibre, con tanta gente de la Comunidad Valenciana y de otras partes del país e incluso del extranjero.

Por el contrario, la cerveza ha pasado de la Budweiser del año pasado a la Estrella Levante que se servirá en este. No se cuál es peor. Y cabe preguntarse: ¿Qué hay para los que buscamos calidad en la cerveza? Los amantes del vino y otros licores estarán bien servidos pero los cerveceros, que somos muchos, se nos relega a una cerveza industrial.



Pues bien, finalmente REPTILIAN estará presente en el Festival con su PILS OF THE DOG, elaborada como tributo a TANKARD, banda alemana que estará tocando en esta edición. Mi sorpresa fue descubrir que no estarán dentro sino que se venderán las botellas en un mercadillo y en una carpa situada en la acampada, es decir, nunca dentro del Festival, donde la única opción es la Estrella Levante.
Mismo destino tendrán las botellas de la británica ROBINSON´S BREWERY, una clásica inglesa que elaboró THE TROOPER junto a Bruce Dickinson y de la que ya hablamos aquí.



El grupo Damm tiene un contrato de exclusividad con el Festival a cambio de patrocinio, con lo cual deja fuera a cualquier competencia. De esta forma, esta gran empresa aprovecha su poder económico para no dejar que una pequeña empresa cervecera levante cabeza. ¿Por qué no podrían venderse las dos? Que REPTILIAN lleve sus barriles de PILS OF THE DOG y puedan servirse dentro, y el consumidor ya elegirá. ¿Tan poco confían en su producto que necesitan un contrato de exclusividad?



La cerveza artesana en España representa un 0,1% del total, y aún así se siguen haciendo prácticas por parte de las grandes empresas para que ese porcentaje no crezca lo más mínimo. Si bien es legal, está fuera de toda ética.

El producto que trata una cervecera tipo REPTILIAN suele ser de bastante calidad, por ejemplo lúpulos más caros, no meten cereales baratos como maíz o arroz, etc. cosa que no pueden decir algunas industriales, con lo cual su coste de producción es mayor y no pueden llegar a los bajísimos costes de las grandes, que aprovechan ese ahorro para precisamente echar a un lado a estas pequeñas cerveceras. Y así el proceso sigue.

Aquí ya hemos hablado de esta marca, REPTILIAN, en otras ocasiones.

No obstante, hay que ver todas las aristas del asunto y soy consciente de que la publicidad que puede pagar Damm al Festival permite traer a bandas de tanto nivel a este pequeño rincón alicantino. ¿Qué es lo preferible? Abogo por una libertad a la hora de vender y dar la oportunidad a pequeñas empresas de estar en este tipo de eventos. Muy bien por el festival por traer vino de la zona, hidromiel, herbero... espero que la cerveza tenga el tratamiento que se merece en futuras ediciones.

El resto de servicios del Festival los veo sobresalientes. Nivel de grupos, comunicación previa, puntualidad de horarios, zonas de descanso, una aplicación móvil, cuatros de baño VIP, variedad de puestos de comida, un ambiente muy familiar (nunca he visto tantos niños y carros en un Festival), zona con monitores cualificados, stand de firmas, actividades como el taller vikingo, el que permitan entrar comida y agua de fuera, conciertos acústicos en la plaza de Villena integrando al pueblo en el evento... Solo queda recomendarlo a todo amante de la música, y a disfrutarlo tomando lo que se pueda. En ese sentido, habrá que ver cómo está la hidromiel... Las botellitas de PILS OF THE DOG las dejaré para el hotel.


sábado, 8 de abril de 2017

BARCELONA BEER FESTIVAL 2017

El Barcelona Beer Festival de este año 2017 ha tenido como gran novedad el cambio de ubicación, del Museu Marítim a la Farga de l'Hospitalet, algo en mi opinión satisfactorio por la mayor amplitud del nuevo emplazamiento. 32.000 asistentes entre los tres días llenaron el nuevo pabellón, eligiendo entre los 100 grifos y las casi 500 referencias diferentes.



Del nivel de cervezas me parece inabarcable hacer una valoración, pero para mí excelente. Es sin duda una gran oportunidad para probar referencias difíciles de encontrar, marcas nuevas, todo tipo de estilos, procedencias... 100 grifos de cerveceras sobresalientes rotando durante tres días, nada más que añadir.


Pude estar en diferentes ocasiones a lo largo de los tres días: viernes tarde, sabado mañana y por la tarde y un poco el domingo por la mañana. El peor momento fue el sábado por la tarde ya que la sensación era de agobio por la cantidad de gente que lo abarrotaba y hacía muy difícil andar en algunas zonas. Los mejores momentos si se quiere disfrutar con tranquilidad del festival son la mañana y hasta media tarde. No pediré otro emplazamiento para que no se acumule tanta gente el sábado por la tarde porque me parece inncecesario, pero sí que es interesante saber cuándo va a haber la mayor acumulación de gente para, si se puede, ir antes e irse a tiempo. O que cada cual decida cuándo quiere estar.


Había dos tipos de vaso. Uno, digamos el "normal", el cual se llena entero y se paga lo que cuesta cada cerveza, y otra copa que sólo se llenaba hasta una línea marcada, hasta una cantidad de cerveza inferior al otro vaso pero que sólo costaba una ficha en las de dos y tres y dos fichas en las que costaban cuatro, así se podían ir probando más referencias ya que no se bebía tanto de cada una.



La pizarra era de 100 grifos, solo decir que al entrar tardé como un cuarto de hora en elegir la primera ya que la oferta era apabullante. Sí que es cierto que había alguna linea que no podía leerse porque las barandillas de la plataforma que sostenía a los azafatos tapaba, pero supongo que es algo que no se puede evitar.
Aparecía a un lado el número de barril, el nombre de la cerveza y después el número de referencia en la guía que daban a la entrada. Esto llevó a veces a confusión ya que con tantos datos en la pizarra no sabías si el número era del barril o de la guía. A veces lo mejor era pasearse por los barriles directamente y ver si había algo interesante.

                                          

Un punto que ví positivo es el de los Beer informers, que como cada año cumplieron su función muy bien, con conocimiento cervecero, según pude escuchar en algunas consultas a algunos de ellos.
Otro acierto fue la aplicación del móvil, que informaba a tiempo real de las cervezas pinchadas y permitía hacer anotaciones.




Los baños y enjuagadores de vasos los vi de sobra, otro punto positivo. También había bastante sitio para sentarse, menos lo comentado del sábado por la tarde que era difícil encontrar mesa. Algunas más habrían estado bien pero por sentarse en el suelo alguna vez no se me caen los anillos tampoco.



De la comida sólo probé un surtido de quesos que estaba delicioso y nada más así que no puedo opinar del resto.



En cuanto a las actividades, había algunas catas interesantes pero sólo pude acudir a una, la que trataba sobre las cuatro cervezas del festival: Agua, malta, levadura y lúpulo, impartidas por las cuatro marcas participantes: LA CALAVERA, EDGE BREWING, ESPIGA y MASMALTA.




Me gustó mucho el formato: cuatro grupos de ocho personas en círculo y los cuatro elaboradores rotando a cada grupo durante 15 minutos (que siempre son más) para explicar sus propuestas. Para siguientes ediciones se debería potenciar este formato porque es interesantísimo hacer catas así.


 Además, cada una de ellas nos presentó una cerveza de su repertorio. LA CALAVERA trajo su ROSSA, una cerveza de trigo con dry hopping de Centennial muy fresca, ligera y bebible, de las de sol y terraza.



EDGE BREWING  trajo una Black IPA de 6,5% que pronto saldrá al mercado así que fue una primicia poder probarla en el BBF en exclusiva. Con un carácter más maltoso que lupulado, parece más una Porter pero lo cierto es que estaba muy rica.


ESPIGA trajo su GARAGE IPA, su IPA reivindicativa del espíritu casero y artesanal, en respuesta a los desafortunados comentarios de algún jefazo cervecero sobre la gente que elabora en sus garajes.



MASMALTA trajo su GINGERMILK, una Stout con jengibre en dry hopping, dándole un toque especiado en olfato.


Había actividades paralelas que enriquecieron la oferta como show cookings, animación musical, el graffitti de las latas, el sorteo del viaje a Bruselas, que por cierto ¿cómo nos enteraremos del ganador?



En definitiva una organización de nivel sobresaliente y todo un gusto asistir a esta gran cita cervecera.




viernes, 10 de febrero de 2017

CERVEZAS POR ALEMANIA (III): MUNICH


En Munich la oferta es amplia, destacando las tradicionales fábricas de conocidas marcas bávaras con su restaurante incluido.




 

 

La que más me gustó por su cerveza y comida fue el SCHNEIDER WEISSE, en la calle Tal, 7. Tienen toda su gama de deliciosas cervezas de trigo en barril. Lo que me sorprendió fue la comida que fue muy buena, una de las mejores del viaje. Pedí una carne de cerdo y chucrut regados con salsa una deliciosa hecha con la TAP 6.



Para beber me hice una TAP 7, la original de fábrica y elaborada según la receta de 1872. Para cualquier aficionado a las cervezas de trigo este es un lugar indispensable en Munich.



Casualmente, justo enfrente del hotel se encontraba la fábrica de AUGUSTINER, en Landsberger strasse, 35.




Un lujo despertar con la fábrica de Augustiner enfrente.


Se trata de la "grande" por llamarla de una manera, no confundir con otro restaurante más centrico que tienen en Neuhauser Strasse, 27. Hay otros establecimientos de la marca en Munich pero creo que estos son los más conocidos.

Mi visita allí fue agridulce. A nivel de experiencia cervecera fue excelente pero no he decir lo mismo del trato y de la comida.
Fui yo solo a cenar, mi mujer prefirió quedarse en el hotel ya que el día había sido muy cansado y hacía bastante frío. Al entrar me senté en el extremo de una mesa larga con dos chicos a mi lado y un hombre lugareño vestido de manera bastante tradicional alemana, pantalones de pana con tirantes sobre una camisa de cuatros y un sombrero. Tenía una jarra de un litro de la AUGUSTINER HELL mediada delante de él. Empezábamos bien. Lo malo es que el pobre hombre no hablaba nada de inglés, y yo tampoco alemán, pero a lo largo de la cena se pudo establecer algo de comunicación. Entre otras cosas, no se explicaba qué hacía yo allí, un español en diciembre cenando allí solo. Pero al enseñarle mi anillo y señalar el hotel de enfrente entendió un poco mejor. Pedí medio litro de AUGUSTINER HELL y ya acompañando la cena otro medio de AUGUSTINER EDELSTOFF, ambas servidas por gravedad en barril. Una auténtica gozada disfrutarlas en un ambiente como el que se respira en esa fábrica.




Ante mi pregunta al compañero de cena de cual prefería él dijo que la HELL, que la EDELSTOFF no la pediría. Me llamó la atención ese grado de purismo, el ser de una cerveza y no plantearse pedir una diferente aunque sea de la misma marca. Me resultó gracioso y eso hizo que el personaje me pareciera más entrañable aún.



Una chica con rasgos orientales se sentó sola más alla de los dos chicos que teníamos al lado, y sin quitarse sus auriculares pidió un plato de comida y una jarra de un litro de la HELL ante lo que mi nuevo amigo levantó la jarra en señal de admiración y aprobación. A unos metros un grupo de chicos armaba barullo y cuando alguno de ellos se subía depie en la silla este hombre les lanzaba un grito. Estos momentos fueron impagables, es uno de los personajes cerveceros más auténticos y entrañables que he conocido.


La otra parte es la comida. He de decir que no me gustó lo que comí allí. Carne de vacuno con patata cocida y verduras picadas para acompañar. La vaca debía estar apunto de jubilar porque ese nivel de dureza de suela de zapato sólo se consigue con el paso de los años. Las patatas sosísimas y quizá algo viejas y la zanahoria a taquitos prácticamente cruda. Un suplicio acabarme el plato. Al menos tenía la cerveza para ir tragando.
A la hora de pagar, la camarera jovencita que me había ido trayendo las cosas me cobró, sobrando 20 centimos, que yo le habría dejado como vuelta al darmelos ella. Pero al no dármelos, hacerse la loca e irse rápidamente le inquirí y se giró de mala manera diciendome que no tenía monedas de 20 centimos, y le dije que si se lo decía a otra camarera o que qué hacía. Se fue cabreada, así que esperé a ver qué pasaba. Ya no por el importe sino porque no veo que sea un trato bueno a un cliente. Tardó sus buenos 10 minutos, pero yo ultimaba mi EDELSTOFF, y al venir a la mesa dió un golpe en la madera otra vez con malas formas dejando al descubierto 20 monedas de un centimo que había recolectado con toda la intención. Mi amigo lugareño y yo sonreímos ante la comedia y nos despedimos.

Cerveza excelente pero comida y trato malo, al menos esa es mi experiencia. Estoy convencido que ese trato es solo de esa camarera y no de ninguno más pero ella es la que me tocó a mí y así lo cuento.

También hubo tiempo para comprar unas botellitas para traer a casa, así que me dirigí a GETRÄNKE OASE, en Gabelsbergerstraße 54, algo así como LA BOUTIQUE DE LA CERVEZA o BEERS AND TRAVELS pero en Munich.

 

 

Su oferta tiene como predominancia cervezas alemanas pero también tienen importadas, inglesas, americanas, etc. Mi busqueda se centró en cervezas navideñas alemanas que no podría encontrar en España. Cogí algunas reliquias pero no pude llevarme lo que quería ya que no tenía efectivo suficiente y pese a tener datáfono me dijo que era sólo para tarjetas alemanas. ¿? En pocas horas debíamos coger el avión de vuelta y ya no me quedaban euros por malos cálculos anteriores pero confiaba en que cobraran con tarjeta. No fue así pero al menos pude coger algunas botellas.

 

Como curiosidad, es sorprendente la oferta de cerveza que hay en los supermercados. Por ejemplo, en un REWE de al lado de Marienplatz en Munich encontré incluso MIKKELLER, FIRESTONE, etc.

 


 

Y en otros REWE y en el Landbierparadies fui comprando navideñas alemanas que iba disfrutando en los hoteles y apartamento donde nos estuvimos alojando. Aquí van: